Biblioteca Pública

     
Siempre nos ha gustado esto de la lectura. Desde hace tiempo vamos recopilando nuestra pequeña colección de libros y revistas bicicleteras. Todo este material se puede consultar en el local de BCB así como en el blog que recopila información de todos los títulos disponibles. Enlace a la biblioteca BCB

     
Desde el mes pasado, como ciudadanos burgaleses, también presumimos de Biblioteca Pública. Un edificio transparente en pleno Camino de Santiago y al lado del Monasterio de San Juan, atrevido y valiente según algunos y demasiado moderno según otros. Podemos disfrutar de los fondos que tras 10 años de dar vueltas vuelven a casa e incluso podemos autoprestarnos nosotros mismos los libros y pelis que más nos gusten. Somos amablemente atendidos por el personal de la biblioteca que, a pesar de los recortes, ejerce su tarea de manera eficaz.

     
En este contexto sorprende que junto con el brillo del edificio llame la atención también el fulgor, por su ausencia, de un aparcabicis junto a la entrada de la Biblioteca Pública. Incluso, en cualquiera de estos días de mal tiempo, podemos observar una docena de bicicletas encadenadas a los bancos de la plaza reclamando orgullosas un lugar más digno. Desde Burgos con Bici ya hemos denunciado este hecho y reclamado al Ayuntamiento e incluso a la Junta de Castilla y León la instalación de un aparcabicicletas en lugar preferente.

     
Para que se nos pase el disgusto y si tú eres amante de chimeneas y conversaciones pausadas, en estos días que no coges tanto tu bici quizás te apetezca escuchar a J.C. Mestre entrevistado en “El bosque habitado” hablando de su último poemario “La bicicleta del panadero” editado por Calambur. Bici+Calma engrandece el alma.

El bosque habitado – Subido a una bicicleta – 28/10/12

     
Si habéis estado atentos a la prensa local, el pasado miércoles 6 de febrero podíamos leer en la sección de cartas al director una misiva muy interesante:

Accesibilidad en Centros Públicos

Señor de 74 años que visita a su mujer hospitalizada. Tiene coche, pero decide no utilizarlo para llegar hasta el HUBU. Se entera de que hasta siete líneas le acercan al nuevo hospital. Tras bajarse en la parada, sólo le queda caminar 300 metros, cuesta arriba y atravesando la peligrosa Avenida Islas Baleares. Quizás después de este esfuerzo le tengan que ingresar también a él. Lee en la prensa que, un año después de la inauguración, existe un problema con la concesionaria. El no conoce a esa señora y no entiende nada.

Su nieto, joven estudiante de 23 años, queriéndose preparar para la que se le avecina, se refugia en el estudio y la lectura. Suele moverse en bicicleta y con ella llega hasta la nueva Biblioteca Pública. Busca y no encuentra aparcabicis y sospecha que no lo hay cuando ve hasta 12 bicicletas candadas como pueden en barandillas de los bancos próximos. La bibliotecaria que amablemente lo atiende y comprende le sugiere que ponga una queja.

¿De verdad son dos problemas tan difíciles de resolver? ¿Hasta cuándo hay que esperar para que los proyectos y sus ejecuciones contemplen como parte esencial de los mismos, la movilidad de los usuarios y la accesibilidad de dichas instalaciones?

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