¿Pueden esperar las bicicletas?

Ha llegado a nuestras manos la crónica que ha elaborado Juan Merallo sobre la última reunión celebrada en el Ministerio de Medio Ambiente al respecto de la bicicleta y nos hemos tomado la libertad de reproducirla en este espacio. Las conclusiones no son nada alagüeñas, pero nos parece importante que conozcáis de primera mano cómo soplan los vientos en Madrid. A pesar de ello tenemos que seguir imponiendo la bicicleta por la lógica de la realidad y contra la falta de inteligencia. Como diría mío Cid: «¡Qué buen vassallo si oviese buen señore!«. La crónica también la podéis encontrar publicada en la web de Con Bici.

Esta crónica da continuidad a las noticias en las que hemos informado de las posturas de la administración en los Planes Nacionales de Calidad del Aire, en la Estrategia de Movilidad Sostenible y, sobre todo, a la noticia resumen de diciembre sobre la Evolución de la Reforma del Reglamento de Circulación. De hecho, Juan menciona algunas de estas iniciativas en su texto.

REFORMA DEL REGLAMENTO GENERAL DE CIRCULACION. (Retorspectiva)

http://www.burgosconbici.org/wordpress/la-reforma-del-reglamento-general-de-circulacion-retrospectiva/

PERO…¿NUESTROS POLITICOS NO VIAJAN?

http://www.burgosconbici.org/wordpress/pero-los-politicos-no-viajan/

PLAN NACIONAL DE MEJORA DE LA CALIDAD DEL AIRE

http://www.burgosconbici.org/wordpress/plan-nacional-de-mejora-de-la-calidad-del-aire/

La bicicleta, como el cielo, puede esperar

A finales de los 70 se estrenó una película dirigida y protagonizada por Warren Beatty, con el sugerente título de El cielo puede esperar.

La bicicleta, como el cielo, por lo que se ve, también puede esperar. O esa es la sensación cuando uno recorre algunos despachos de las administraciones públicas estatales. Hoy la razón es porque no hay dinero, ayer porque no era una prioridad, o no era el momento social o no era la oportunidad o cualquier otra excusa peregrina que encierra un alto grado de prejuicios contra este medio de transporte.

Esa es la sensación que saqué el pasado día 21 de marzo de 2012 tras una reunión en el Ministerio de Medio Ambiente a la que asistí junto a Marisol Otero, de la Plataforma Empresarial de la Bicicleta, y Belén Moneo e Iñigo Cobeta, de Madrid en Bici, arquitectos.

Dado que no nos recibía ni el ministro, ni el Secretario de Estado, nos iba a recibir en principio la Directora General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural Guillermina Yanguas. Sin embargo, al llegar se nos anuncia que ella se ha tenido que ir a una reunión, por lo que nos recibía la Subdirectora, Maj-Britt Larka. Vamos bajando de escala. Tengo, de nuevo, la eterna sensación de que la bicicleta no es importante en las agendas políticas. Si sale otra reunión, otra actividad, de la bicicleta y los ciclistas se puede prescindir.

Exponemos la situación de la bicicleta, cómo ha crecido su uso como medio de transporte en los últimos años, cómo el número de interlocutores sigue creciendo (usuarios, empresarios, red de ciudades, bicijuristas…) y, sin embargo, los impulsos a favor de su uso no se ven acompañados por este crecimiento. Hablamos de cómo estamos perdiendo la oportunidad de acoger el enorme potencial de turismo ciclista de viajes, que se va a otros países, y las razones por las que eso ocurre.

Les hablamos de tantas cosas. De EuroVelo, de legislación, de accesibilidad al transporte público. No sacamos ningún compromiso. Les preguntamos sobre la Ley de Movilidad Sostenible. Nos explican que llegó a un punto muerto en el que ahora mismo no hay prevista una salida. Decidimos actuar pidiendo su activación en las más altas esferas. Es nuestra única opción, por lo que se ve.

Les comentamos sobre el Código Técnico de la Edificación, sobre la idoneidad de incluir un espacio para bicicletas en toda nueva obra residencial y terciaria. Cuando estuvimos en el Ministerio de Vivienda nos dijeron que teníamos que hablarlo con el Ministerio de Fomento. Cuando estuvimos en este Ministerio de Fomento nos dijeron que lo habláramos con el de Medio Ambiente. En este último nos dicen que ellos no tienen competencia alguna y que, aunque les parece muy bien la idea, no pueden hacer nada. Creíamos estar cerrando el círculo, pero este círculo no tiene cierre. La línea de este círculo nos ha llevado al borde de un precipicio en el que no nos queremos asomar, porque a algunos nos da ya vértigo tanta negativa, tanto prejuicio, tanto buen rollo acompañado de ninguna acción.

Viendo que nos vamos con las manos vacías, les presentamos un proyecto para que, cuando menos, lo lideren. Se trata de ir cogiendo toda la información dispersa sobre la bicicleta, unificando dicha información, para mejorar su accesibilidad. Esa información a unificar sería básicamente normativa, estadísticas, usos de la bici, vías ciclistas, planifiación, coordinación… Mucha de esa información ya existe, sólo habría que pedirla a quien lo lleva y luego ponerla en valor mostrando una información que fuera de utilidad. En principio se nos vuelve a decir que no hay dinero ni personal. In extremis conseguimos que al menos “estudien” el tema. Esperaremos.

Son malos tiempos, son tiempos de silencio, porque lo que se nos contesta es parecido a un silencio, es una falta absoluta de implicación. Los buenos propósitos son cápsulas de aire que al abrirlas esperanzados se nos escurren entre los dedos, perdiéndose en el ambiente, este ambiente degradado al que las bicicletas podrían ayudar a resolver y no se nos da el apoyo necesario.

Decía Iñigo Cobeta al salir de la reunión, medio en broma, medio en serio, que lo único que nos queda es la acción directa. Pudiera ser. Desde luego se me quitan las ganas de volver a perder mi tiempo recorriendo pasillos de ministerios en los que las bicicletas son artefactos extraños como en aquel relato de Julio Cortázar.

Cansados de esperar, sólo nos queda pedalear, porque pedaleando llegamos cada día al cielo, a ese cielo que puede esperar, pero las que no pueden esperar más son nuestras bicicletas.

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