Vuelta de vacaciones

El equipo de redacción de la Web de Burgos con Bici ha consumido sus vacaciones. Todavía no ha finalizado agosto pero ya estamos de vuelta en la ciudad. Hemos tenido la suerte de participar en un par de proyectos ciclistas que nos han permitido gozar del privilegio de vivir dos semanas intensamente, a rueda libre, en otra dimensión del universo. Algo difícil de explicar con palabras pero que quienes habéis viajado en bicicleta podéis intuir fácilmente.

Durante la primera semana, aceptando la invitación a los Encontronazos que nos hizo la Asamblea Ciclista de Valladolid, pedaleamos por el corazón de las sierras de Gredos y Guadarrama entre las ciudades de Avila y Segovia. Tardaremos en olvidar el puerto de Mijares y las rampas de Peguerinos, lo que no olvidaremos será la convivencia ciclista y la generosidad de la “des”organización.
Por cierto, el primer fin de semana de noviembre la Asamblea Ciclista de Valladolid celebra su décimo aniversario y nos han invitado a celebrarlo con ell@s. Os recordamos que Burgos con Bici también cumple diez añitos dentro de poco.

Durante la segunda semana, ya más en familia, secundamos la propuesta del más insigne burGalés de nuestra asociación y recorrimos de la ruta “secreta” que une las ciudades de Pamplona y Tarbes por el suroeste francés. Verdes brillantes, suaves puertos pirenaicos, paz y tranquilidad, cuidada campiña, aguas de color azul y esmeralda, cervezas prohibitivas, memoria de una historia común. Ya sin nuestro guía, no pudimos dejar de visitar Carcassonne, en pleno país cátaro, buscando las raíces de un tío franciscano. Precisamente estos días nos vienen a la memoria versos de Francisco de Quevedo:

¿Quién procura que se aleje

Del suelo la gloria vana?

¿Quién, siendo toda Cristiana,

Tiene la cara de hereje?

¿Quién hace que al hombre aqueje

El desprecio y la tristeza?

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