Ciclocalles y cicclocarriles

Soluciones a la movilidad ciclista II. Ciclocalles y ciclocarriles. Nuevas vías ciclistas

El pasado sábado 4 de febrero, dentro de las X Jornadas Viajar en Bici, Jeroen Bakelaar nos deleitó con una charla titulada “La bicicleta en Holanda” en la que se nos hacía la boca agua con los logros de los ciclistas urbanos holandeses. En su país, en prácticamente todas las calles de las grandes ciudades hay un carril bici segregado y tanto la circulación como el aparcamiento en superficie de los vehículos motorizados particulares está muy restringido. Fue una batalla contra el coche en las ciudades, que iniciaron en los años 70, y en la que la población casi en bloque optó por otra forma de movilidad. En España, en general, y en Burgos, en particular, estamos lejos de esa realidad social, pero no partimos de cero: cada vez más ciudadanos se desplazan en bicicleta y poco a poco las peatonalizaciones tienen cabida en los programas de nuestros gobernantes.

En concreto Burgos, tiene una red de vías ciclistas (mayoritariamente aceras-bici) que dio un primer empujón para visualizar las bicicletas y hacerlas cotidianas como medio de transporte en la ciudad. Desgraciadamente, es una red con evidentes problemas de diseño, y con falta de conexiones internas: en especial, el trasiego norte-sur ciclista es casi imposible y barrios enteros como gamonal no tienen este tipo de dotaciones ciclistas, por no hablar de lo caótico que es acercarse en bici al HUBU.  Desde Burgos Con Bici hemos demandado en numerosas ocasiones (y seguimos haciéndolo) el cierre de la malla ciclista mediante carriles bici segregados, la coherencia  en su diseño y la interconexión entre barrios, siempre sin robar espacio al peatón y siendo coincidente con los mayores flujos ciclistas actuales.

Pero además de carriles bici (ni un solo metro más de aceras-bici, por favor) un nuevo modelo de movilidad ciclista se está imponiendo paulatinamente en nuestro país y viene de la mano de la pacificación de nuestras calzadas y de dos conceptos desconocidos en nuestra ciudad: ciclocalles y ciclocarriles.

Estas figuras, que ya podemos encontrar en ciudades como Madrid, Valencia (fue la pionera con una primera ciclocalle en noviembre de 2008), Vitoria, Alicante, Valladolid (en breve), etc.,  han ido surgiendo para dar solución a una realidad: la proliferación de ciclistas que pedalean por algunas aceras (cuando no hay habilitada una vía ciclista) y que no sienten una mínima seguridad para rodar por las calzadas*. Se trata de calzadas por las que pueden circular bicicletas y vehículos motorizados, pero con la limitación de 20 o 30 km/h como velocidad máxima y siempre, con la bicicleta como vehículo prioritario. El hecho de que en ellas los ciclistas tengan preferencia no significa que en el resto de vías la preferencia sea para los vehículos motorizados.

Pintando señal horizontal 30

Se definen como:

Ciclocalle: Calle de uso compartido de distintos vehículos, de un solo carril por sentido, con preferencia para bicicletas y señalizado con velocidad máxima de 20 o 30 km/h. Generalmente se implementa en calles unidireccionales.

Ciclocalle

Ciclocarril: Carril destinado al uso preferente de ciclistas dentro de una calle o avenida de más de un carril por sentido y señalizado con velocidad máxima de 30 km/h.

Ciclocarril

*La opción de construir carriles bici a la holandesa se enfrenta a  la dificultad económica (pero también de espacio) de ubicar carriles bici en todas las calles y por ello, desde los colectivos ciclistas hemos solicitado PACIFICAR el tráfico urbano para así conseguir el trasvase acera-calzada de los ciclistas. Esta pacificación viene de la mano de peatonalización progresiva, la reducción sustancial de la velocidad máxima y real de los vehículos en la mayoría de las calles, creando zonas 30 y áreas residenciales (con velocidad máxima 20 km/h) y por último implementar ciclocalles o ciclocarriles en las vías claves en todos los barrios que no sean vías rápidas.

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